lunes, 4 de enero de 2010

el mejor de los silencios.

dos átomos negros
en una mirada penetrante
y, de golpe, tu silencio.
eres así, un túnel de historias
y melodías escondidas
franqueadas
por el brutal mutismo
de tus ojos impenetrables.

entonces voy, y soy, y relleno
de millones de palabras y sonrisas
el que sería tu espacio, de ocuparlo.

y soy en tu presencia muda
tan efusiva como burbujas de colores.

entonces voy, y soy, y me desgasto
y caigo, bandera blanca en tu regazo.
ya no nos separan mis palabras
ni esfuerzos de relleno.

semidormida, me encuentro en tu mundo.
sumergida, en el olor a café
los cuerpos entrelazados
y el silencio más cómodo de mi vida.

lunes, 5 de octubre de 2009

de la sabiduría ancestral

Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mi,
entonces me portaba como los demás querían y
mi conciencia me censuraba.

Menos mal que a pesar de mi esforzada y
buena educación, siempre había alguien difamándome.
¡Cuánto agradezco a la gente que me enseñó
que la vida no es un escenario!,
desde entonces me atreví a ser como soy.
El árbol anciano me enseñó
que todos somos lo mismo.

Soy guerrera:
Mi espada es el amor,
mi escudo es el humor,
mi hogar la coherencia,
mi texto la libertad.

Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme,
no hice de la cordura mi opción,
prefiero la imaginación a lo indio,
es decir inocencia incluida.

Quizas solamente teníamos que ser humanos,
sin amor nada tiene sentido,
sin amor estamos perdidos,
sin amor corremos el riesgo de estar de nuevo
transitando de espaldas a la luz.
Por eso es muy importante que sea el amor,
lo único que inspire tus actos.

Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra
detrás de las palabras;
no soy sabia,
sólo una enamorada de la vida.
La mejor forma de despertar es hacerlo
sin preocupaciones, porque nuestros actos
incomoda a quienes duermen al lado.

La meta no existe,
el camino y la meta son lo mismo.
No tenemos que correr hacia ninguna parte,
sólo saber dar cada paso plenamente.

Cuando somos más grandes que lo que hacemos,
nada puede desequilibrarnos,
pero cuando permitimos que las cosas sean
más grande que nosotros,
nuestro desequilibrio está garantizado.

Quizá sólo seamos agua fluyendo,
el camino no lo tenemos que hacer nosotros,
más no permitas que el cauce esclavice al río,
no sea que en vez de un camino,
tengas una carcel.

Amo mi locura que me vacuna contra
la estupidez, que pulula por doquier,
infectando almas y atrofiando corazones.

La gente está acostumbrada a ser infeliz,
que la sensación de felicidad ,
les resulta sospechosa.
La gente está tan reprimida,
que la espontánea ternura le incomoda y
el amor le inspira desconfianza.

La vida es un canto a la belleza,
una convocatoria a la transparencia.

Les pido disculpas,pero...
¡ Me declaro viva !

Chamalú
Indio Quechua

lunes, 17 de agosto de 2009

a mi fabuloso amigo.

Anda a saber
el porqué de la insistencia
del hombre en planear.
En delinear futuros,
en proponer, proponer
y nunca disponer
dejando atrás sueños rotos
pisando futuros malogrados
con la mirada al frente
y otro plan entre manos.

Anda a saber porqué la vida
a veces
en una conjunción planetaria,
decide seguirnos la corriente.

Ve tú a entender
si fue coincidencia
que llegaras a mi vida,
amigo de mis sueños.

Eres tal como te armé
de palabras y anhelos
de momentos, de recuerdos
de noches reflexivas
de sonrisa y abrazo.

Eres el fabuloso compañero
cuando la vida niega o concede
permiso para el resto de mis sueños.

martes, 2 de junio de 2009

un grito ahogado


de nuevo, sin fines estéticos y con el permiso de mis lectores imaginarios, se prostituye este blog para ahorrarme las 20 lucas de la sesión de psicoterapia...

NO quiero estudiar. La frase es más que conocida, repetida hasta el cansancio, hasta la odiosidad, hasta que se le gasta el tono irónico, y se va volviendo palpable su angustia. En serio, NO quiero estudiar, repito, por si algo de esas tres palabras fuese demasiado increíble para quienes las escuchan. O para mí.
Entonces viene el miedo de que signifiquen algo, porque por algo se repiten tanto, se acomodan en el subconsciente, liberando una dosis de infelicidad cada cierto tiempo. Quizá signifiquen algo. Quizá la vida no debería componerse de actividades tan obligatorias como indeseadas... actividades que curiosamente sustentan nuestro mundo. Porque, claro, ¿Qué sería de nuestras calles sin el hombre infeliz que recoge la basura? ¿O de nuestras mesas sin la pila de temporeros, agricultores, transportistas, cajeros de supermercado, feriantes, que se encargan de acercarnos los alimentos?
¿Que será de la señora María, 46 años, obesa, pre menopausica, cuando se presente ante mí con un dolor cólico epigástrico irradiado a dorso y yo no sepa qué decirle porque no quería estudiar?